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Por qué es malo fumar en la adolescencia

Cómo ayudar a chicas y chicos para que no se habitúen al cigarrillo

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Por qué es malo fumar en la adolescencia
Fumar es malo siempre, según aseguran los informes médicos, pero aún es peor si se fuma durante la adolescencia. Y eso es así por varias razones, la primera es que está demostrado que cuando a los 18 años no se ha fumado, es muy difícil que uno se convierta en fumador. Así que esa es una razón bien poderosa para convencer a los adolescentes de que no fumen.

Pero además, el cuerpo de los adolescentes está sometido a cambios muy importantes que requieren mucha energía y cualquier cosa que disminuya esa energía, -y el consumo de tabaco es una de ellas-, es más perjudicial aún para ese organismo.

Y esos dos aspectos de la cuestión se añaden además a todo el daño que el tabaco le hace a cualquier persona que lo consuma.

Adolescentes y cigarrillos
Las estadísticas dicen que la mayoría de los que llegan a ser adictos al tabaco comienzan a fumar cuando tienen entre 11 y 14 años. Y como veíamos, también dicen que cuando a los 18 años no se ha empezado a fumar, lo más probable es que no se fume nunca. Así que lo que nos están diciendo estos datos es que el esfuerzo para impedir que alguien acabe enredado en las garras de la nicotina debe hacerse sobre todo en la adolescencia.

Por qué empiezan a fumar los adolescentes
Las razones por las que los adolescentes empiezan a fumar son variadas. Por una parte está la rebeldía propia de esa edad, la necesidad que tienen muchas chicas y chicos durante esa etapa de sus vidas de enfrentarse a los adultos.

También es una forma de imitación de la madurez. Ellos intentan copiar aquellos comportamientos asociados a los mayores, y el consumo de tabaco suele ser uno de ellos. Y otro aspecto que influye mucho es el poder de imitación, si los amigos fuman, ellos fuman.

Cómo convencerlos de que no fumen
  • Hablando claro con ellos. Hay que explicarles claramente que el tabaco es malo. Los chicos deben saber que el consumo de cigarrillos provoca enfermedades muy graves y potencialmente mortales. Pero lo cierto es que ellos ven esta posibilidad muy lejana por lo que suele ser poco eficaz como medida disuasoria. Aunque nunca se debe dejar de decirles claramente eso, es mejor insistir en cuestiones que a ellos les afectarán inmediatamente si fuman: olerán mal, tanto su ropa como su pelo; la piel sufre mucho con el tabaco y la suya lo notará; reduce la capacidad pulmonar por lo que el consumo de cigarrillos afectará a su capacidad deportiva, afecta a la boca y a los dientes: estos no solo pueden oscurecerse por efecto del tabaco sino que pueden tener más caries.
  • Darles ejemplo. Es más difícil convencer a los hijos de que no fumen cuando se es fumador. Pero en el caso de que sea así, hay que hablarles claro. Explicarles que uno no es dueño de sí mismo, que no puede dejar el tabaco porque está "enganchado" a él y que al adolescente puede pasarle lo mismo si comienza a fumar. Y aunque los padres sean fumadores es aconsejable que no fumen nunca ante sus hijos.
  • Enseñarles a decir no. Para evitar el comportamiento por imitación hay que enseñarles a chicas y chicos a decir no. Explicarles que decir no cuando se quiere decir no es una prueba de madurez y de inteligencia. Si conseguimos que los adolescentes tengan la suficiente confianza en sí mismos, les será mucho más fácil rechazar comportamientos con los que no están de acuerdo.

Y si han empezado a fumar, ¿qué hacer?

  • Hablar con su pediatra. Abandonar el hábito del tabaco es una de las cosas más difíciles que hay. Si nuestro hijo ya es fumador y quiere dejarlo, una buena medida es hablar con su médico, él o ella nos ayudarán a buscar el mejor método para el adolescente.
  • Apoyarle. Hacerle ver que sabamos lo difícil que es abandonar ese hábito y lo orgullosos que estamos de él porque lo esté intentando.
  • Tener paciencia. La mayoría de las personas que intentar dejar de fumar recaen alguna vez. Eso debemos tenerlo presente si es nuestro hijo o nuestra hija la que lo intenta y dejarles claro que estaremos con ellos tantas veces como sea preciso.

Foto © VT
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