Pero hay casos en los que no es así. Algunas veces la inseguridad, el miedo y la rebeldía se convierten en un problema grave. El adolescente deja de tener un comportamiento normal e incurre en conductas peligrosas o delictivas que siempre son terribles para él y su familia. Entre los comportamientos conflictivos hay una gran variedad pero los más comunes son los siguientes:
- Dificultades graves de relación con los padres o el resto de la familia
- Dificultades graves de relación con los maestros
- Agresividad hacia los demás
- Conductas violentas
- Acoso escolar o bullying
- Consumo de drogas
- Consumo de alcohol
- Trastornos de la alimentación
- Conducta delictiva
- Practicas sexuales de riesgo
Lo primero que tienen que hacer los padres con hijos en estas situaciones es buscar ayuda. Y quizá el primer lugar al que se puede acudir es la escuela. Allí, los consejeros pueden orientarlos sobre qué pasos dar. Y es que depende mucho del tipo de conflicto en el que se encuentra el adolescente para ir en una u otra dirección. En muchos casos, estos comportamientos pueden ocultar una enfermedad mental: depresión, anorexia, bulimia, trastorno de déficit de atención o personalidad borderline son algunas de ellas. Por eso suele ser muy recomendable contar también con ayuda médica. Un diagnóstico certero puede ahorrar al adolescente y a sus padres muchos años de sufrimiento. Además de la escuela en la mayoría de las ciudades existen programas de atención social comunitaria. Y muchos de ellos están especializados en adolescentes conflictivos. Estos programas pueden ser de muchísima ayuda para los padres que no saben qué hacer ya que en ellos encontrarán orientación sobre las posibles tipos de ayuda que pueden buscar para solucionar el problema de sus hijos. ¿Se pueden evitar esas conductas?
Dada la gravedad de estas conductas es obvio que lo mejor es evitarlas. Hay algunos consejos para los padres que teman que sus hijos puedan estar acercándose a ellas. En la inmensa mayoría de los casos, cuando llegan a esos extremos los chicos y chicas han lanzado signos de advertencia previos. Pasar tiempo con los hijos ayuda a advertir esos signos:
- Fracaso escolar
- Actitud desafiante ante la autoridad, tanto de los padres como de los maestros o de otros adultos con los que se relacionan.
- Huidas del hogar
- Aislamiento social
- Elección de amigos poco convenientes
- Tolerancia hacia el delito
- Automutilaciones como cortes o quemaduras


