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El adolescente y sus hermanos

Cómo conseguir que mantengan una buena relación

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El adolescente y sus hermanos
Los conflictos con los adolescentes pueden ser aún mayores en las familias en las que hay hermanos más pequeños. Y es que algunos padres se preocupan cuando comienza ese periodo de rebeldía y de malos humores que caracteriza a la adolescencia por su posible efecto en sus otros hijos.

Una buena forma de evitar que eso ocurra es prevenirlo. No prevenir la adolescencia, claro, eso no se puede hacer y además no tendría sentido. Los hijos deben pasar su etapa de adolescencia para dejar atrás la niñez y llegar a la madurez. Pero los padres pueden preparar a la familia para ello y hacer que esa etapa sea más fácil para todos en la casa.

Alejamiento de la familia
Con la llegada de la adolescencia, los chicos y chicas comienzan a pasar menos tiempo con la familia y más con su grupo de amigos. Eso también es una de las características naturales y sanas de la adolescencia. Los chicos y las chicas que antes jugaban y se entretenían con sus hermanos menores, ahora están mucho más alejados de ellos y los consideran demasiado "pequeños". Eso puede entristecer a los hijos más pequeños que además asistirán como espectadores a los posibles y nuevos conflictos que surjan entre sus padres y sus hermanos mayores.

Cómo es su relación con los hermanos
En general, que la relación entre los hermanos sea mejor o peor depende de varios factores:
  • Diferencia de edades. Los más cercanos en edad suelen estar más unidos pero también rivalizan mucho más entre ellos.
  • Sexo. Generalmente los hermanos se llevan mejor con los del mismo sexo.
  • La personalidad. El diferente carácter de los hijos hará que se lleven mejor cuando las personalidades sean más afines.
  • Aficiones. Compartir una misma afición puede unir mucho a los hermanos.
  • Educación. Las familias en las que los padres hacen un esfuerzo para que sus hijos tengan una buena relación entre ellos suelen conseguir resultados excelentes.

Cómo se puede mejorar esa relación
Independientemente de cómo haya sido la relación entre los hermanos antes de que el mayor llegue a la adolescencia, este periodo suele introducir algunas novedades. Hay algunos consejos que los padres pueden seguir para conseguir que esas novedades no sean negativas.
Lo primero que tienen que conseguir los padres es que los adolescentes se sientan responsables de sus hermanos pequeños. No con un sentido de la responsabilidad por encima de lo que puedan asumir. Con eso habrá que tener mucho cuidado para no abrumarlos. Una buena fórmula es hacerlos a ellos encargados de supervisar algunas de las actividades de sus hermanos pequeños. No tienen por qué ser grandes cosas. Se trata de elegir actividades que los chicos y las chicas puedan hacer en su tiempo libre con sus hermanos sin que esas nuevas responsabilidades interfieran excesivamente en sus vidas:
  • Una parte de la tarea de la escuela para casa
  • acompañarlos una vez a la semana a alguna de las actividades extraescolares
  • Hacer de cuidadores de los más pequeños cuando los padres salgan.

La importancia de la responsabilidad
Una vez que hemos encargado a nuestro adolescente de alguna responsabilidad hacia sus hermanos pequeños, asegurándonos siempre de que podrá cumplirla sin un esfuerzo excesivo, le explicaremos al adolescente la trascendencia de su tarea. Deberemos insistir en que es muy importante para sus hermanos pequeños pero también para nosotros, sus padres y para toda la familia. Eso hará que el adolescente entienda su papel fundamental en el entorno familiar.

Siempre deberemos recordar agradecerle cuando cumpla con su cometido y felicitarle por su madurez. Así iremos consiguiendo que nuestros adolescentes adquieran responsabilidad, sobre sus propias acciones y también sobre los demás. Y ese es precisamente uno de los grandes retos de ese periodo en la vida de nuestros hijos adolescentes. Pero además de ayudarles a alcanzar madurez, también conseguiremos mantener la relación entre los hermanos.

Incluir a los adolescentes en algunas confidencias
También podemos aprovechar esas nuevas responsabilidades sobre sus hermanos para hablar con ellos sobre estos. Si hay algún problema con alguno de los hijos pequeños o alguna cuestión que nos preocupa, podemos aprovechar y charlar sobre ello con los hijos mayores. Eso les hará entender también que están adquiriendo un nuevo papel en la familia y que ese nuevo papel tiene asociadas algunas obligaciones nuevas. Es bueno no plantear esas cuestiones a los adolescentes como si ellos las tuvieran que resolver sino más bien como hermanos mayores que pueden estar al tanto de algunas de nuestras preocupaciones y cuya opinión nos importa. Es decir, no se trata de pedirles consejo o de obligarles a asumir funciones paternales sino de contar con ellos para que la familia funcione y hacer que vayan asumiendo su nueva realidad cada día más alejada de la infancia.

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